La actividad en el mercadillo
semanal de Camargo se ha reanudado con normalidad después de que los vendedores
autorizados por el Ayuntamiento para instalarse hayan vuelto a trabajar tras
tres semanas de inactividad como protesta por el anuncio del consistorio de
exigir todos los permisos correspondientes a los comerciantes que decidiesen
acudir a esta cita de los martes.
El Ayuntamiento se ha mantenido en su postura
inicial de no permitir la instalación de ningún vendedor que no contase con la
preceptiva autorización municipal. Camargo cuenta con 255 vendedores con
licencias autorizadas en el último censo, de ellos más de un centenar de
vendedores ambulantes han iniciado ya la renovación de los permisos tras
conocer la firmeza de la postura del Ayuntamiento de no admitir en ningún caso
la instalación de no acreditados.
El principal de los desacuerdos entre
los vendedores y el Consistorio ha estribado en la existencia de un censo de
vendedores con permisos, 255, superior al número de puestos que se venían
instalando. El Ayuntamiento ha sido firme en este aspecto recordando a los
vendedores la posibilidad de ser multados con entre 1.000 y 3.000 euros de
llegar a instalarse sin contar con el la autorización para ejercer la venta
ambulante, autorización que la legislación de comercio al menor y venta
ambulante exige en Cantabria y en España.
A l cierre del mercado no consta
que haya sido precisa la imposición por parte de la Policía Local que ha
realizado labores exhaustivas de control, de ninguna sanción por este concepto.
El Ayuntamiento mantiene además la
necesidad de abonar por parte de los vendedores la tasa que establece la
ordenanza aprobada en la legislatura anterior, 2,30 euros por metro lineal.
En lo que se refiere a la
posibilidad de transmitir la licencia para vender se tratará desde el
Ayuntamiento de que esta sea transmisible según establece la ordenanza
municipal que regula la venta ambulante en caso de fallecimiento o enfermedad
grave.
El alcalde de Camargo Diego Movellán se
ha mostrado satisfecho porque finalmente se imponga “el criterio del sentido
común y la actividad se retome en uno de los mercadillos más amplios y
veteranos de Cantabria haciendo compatibles los intereses de los comerciantes
con la absoluta necesidad de garantizar la seguridad de los usuarios”.


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