Esta actuación ha supuesto una inversión
de 58.885 euros de los cuales la Consejería de Cultura ha aportado
mediante subvención 29.193 euros.
El alcalde de Camargo Diego Movellán visitó
la iglesia para conocer de primera mano los trabajos realizados y las
posibilidades que éste espacio recuperado ofrece al uso de colectivos para la
práctica de actividades socioculturales. Destacó la importancia de esta acción
de recuperación del patrimonio histórico y cultural y ha asegurado que el
equipo de Gobierno continuará trabajando en esta línea.
Si bien el resto del templo había
sido ya objeto de trabajos de mantenimiento, la torre presentaba un
estado de importante deterioro tanto en su interior como en cubierta y
fachadas. Este estado de uno de sus elementos afectaba negativamente al
valor del conjunto de una pieza singularmente relevante del patrimonio cultural
municipal y regional por lo que su recuperación ha implicado un importante
impulso a la puesta en valor de este monumento, una de las iglesias más
singulares y notables de Camargo. Está construida de mampostería y sillería de
piedra arenisca y caliza y compuesta por un cuerpo de muros de cuatro alturas
rematado por una cubierta. Esta está realizada mediante una estructura
principal metálica sobre la cual se forman los cuatro faldones del tejado. Cada
uno de estos faldones está formado por un entramado de madera. La cubierta se
corona con una estructura de acero que alberga el reloj y que se encuentra
totalmente oxidada y corroída.
El interior de la torre presentaba
un estado semirruinoso debido a la masiva incursión de palomas durante
prolongado tiempo y a la entrada constante de aguas pluviales que
afectaron a la piedra tanto como a las estructuras metálicas y de madera.
Las obras han actuado sobre la
piedra de muros, afectada por la aparición de musgo y líquenes y sobre la
cubierta donde se han instalado sistemas para evitar el acceso de las palomas.
El conjunto de la Iglesia de San Pedro,
cuyo origen se remonta al siglo IX. Presenta tres naves, ábside rectangular y
torre a los pies de planta rectangular y torre a los pies de planta cuadrada.
En el interior se conservan tres retablos con imaginería interesante,
destacando el mayor. De finales del XVI, con notables esculturas. Lo más
singular de la iglesia lo constituyen las pinturas murales del presbiterio,
descubiertas en 1986. En el muro de la Epístola se desarrolla, en la parte
superior, la escena del prendimiento de San Pedro, y en los dos niveles
inferiores, las alegorías de los Siete Pecados Capitales. En su exterior fue parcialmente
excavada entre 1992 y 1994, una necrópolis que ha sido restaurada y musealizada
in situ.



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